Gaestehaus Laerchenhang 4*
Servicios principales
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Wi-Fi
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Piscina
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Actividades
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Agradable para niños
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No se permiten mascotas
Ubicación
A 850 metros del hotel Gaestehaus Laerchenhang Mittenwald, de 4 estrellas, los huéspedes pueden visitar el Telesilla Kranzberg. La pensión también incluye un aparcamiento.
El hotel goza de una ubicación tranquila a 25 minutos a pie del Barranco de Leutasch. Este lugar ofrece acceso al Lago Ferchen, que se ubica a 2 km. Además, Kurpark am Burgberg está situado a tan solo 5 minutos a pie. Independientemente de la religión, los viajeros prefieren visitar los Santos Pedro y Pablo, un popular lugar de culto situado al alcance del Gaestehaus Laerchenhang. La parada de autobús más cercana, Ecke Adolf-Bader-Strasse/ Ludwig-Murr-Strasse, está a 450 metros.
Las habitaciones incluyen un balcón y una cocina, así como una tv de pantalla plana con canales vía satélite para tu comodidad. También dispone de balcón, televisor y cocina en las habitaciones. Los baños privados incluyen detalles como albornoces y toallas de baño.
El restaurante Gaststatte Am Kurpark está a unos 5 minutos en coche del hotel Gaestehaus Laerchenhang y sirve comida alemana.
Reseña de un crítico de hotel
Recientemente tuve la oportunidad de alojarme en el Gästehaus Lärchenhang y no puedo dejar de recomendar este lugar encantador. Las vistas de las montañas desde el balcón de nuestra habitación eran simplemente asombrosas, proporcionando un respiro increíble después de un día de senderismo. La ubicación, aunque un poco apartada, me pareció ideal para desconectar y disfrutar de la tranquilidad de la naturaleza, perfecta para mis escapadas en busca de nueva inspiración culinaria. La cocina bien equipada nos permitió preparar algunas cenas deliciosas, que disfrutamos en la terraza mientras tomábamos una copa de vino, imitando algo del estilo español que tanto me gusta. Además, por la mañana, el desayuno que ofrecen es un deleite; Fresco y bien presentado, ideal para comenzar el día. Por último, el ambiente familiar del hotel y la amabilidad de los anfitriones les dan un toque especial. Sin duda, una experiencia que no solo mejoró mi paladar, sino que también revitalizó mi espíritu.